PAMELA, SARA, DANIELA Y MINERVA: VOCES QUE ROMPEN EL SILENCIO
Este 25 de noviembre, desde la Red Estatal de Mujeres con Discapacidad Poderosa, cuatro mujeres extraordinarias —Pamela, Sara, Daniela y Minerva— deciden abrir un espacio íntimo y valiente: compartir, con sus propias palabras, las violencias que han enfrentado en su vida.
Sus historias empiezan con una frase que, por años, fue casi un susurro:
“En otra vida… ojalá no me hubiera pasado.”
Pero hoy, ellas mismas transforman ese susurro en voz. En memoria, en resistencia y en verdad.

UNA REALIDAD QUE NO SE PUEDE OCULTAR
Cuando Pamela, Sara, Daniela y Minerva hablan, no solo relatan experiencias personales: exponen una herida que atraviesa a miles de mujeres con discapacidad.
Las cifras lo confirman:
7 de cada 10 mujeres con discapacidad viven violencia en algún momento de su vida.
Este número no pretende asustar. Pretende visibilizar, dignificar y sobre todo, nombrar una realidad que durante años se ha ignorado.
La violencia contra las mujeres con discapacidad no sucede en el vacío. Se alimenta de un entorno que, muchas veces, les niega lo básico:
FALTA DE ACCESIBILIDAD
Transportes, calles, centros de denuncia, hospitales… demasiados espacios siguen sin considerar sus necesidades. Y cuando no puedes acceder, tampoco puedes pedir ayuda.
FALTA DE OPORTUNIDADES
La exclusión educativa, laboral y social limita su independencia y las hace más vulnerables al control, la dependencia económica y la manipulación.
FALTA DE ACOMPAÑAMIENTO
Muchas veces, no tienen redes de apoyo, instituciones formadas o personas capacitadas para atenderlas de manera adecuada y segura.
Estas barreras, juntas, forman un terreno donde la violencia se vuelve más fácil de ejercer… y más difícil de salir.

EL PESO DEL SILENCIO
El silencio —el propio y el impuesto— funciona como un círculo que perpetúa la violencia.
“Calladita”, “no digas”, “no exageres”, “así toca”.
Frases que todos hemos escuchado.
Pero, para ellas, representan años de historias que no se contaron.
En este reel, Pamela, Sara, Daniela y Minerva rompen con ese silencio.
No para revivir el dolor, sino para honrar su fuerza, para abrir camino a otras y para decir, juntas: “No estamos solas.”
Hpy alzan sus voces y cambian el rumbo, porque cuando una mujer con discapacidad narra su historia, la violencia deja de ser invisible y cuando todas lo nombran juntas, se vuelve un acto político.
Hoy, ellas hablan. enseñan y nos mueven a actuar.

NADA DE NOSOTRAS SIN NOSOTRAS
Este movimiento no avanza sin sus historias, sin su liderazgo y sin su fuerza.
Y nunca nada de nosotras sin nosotras.
DESDE PODEROSA Y JUNTOS A.C.
Acompañamos, fortalecemos y abrimos espacios seguros para las mujeres con discapacidad. Seguiremos impulsando que más voces se escuchen, que más oportunidades existan y que más vidas se vivan libres de violencia.




